1. ¿A qué se enfrenta una persona cuidadora? : A una crisis

Esta es la primera de 9 entregas en donde podrás conocer los retos que enfrenta una persona cuidadora y su ser querido. Desmenuzamos cada uno de los elementos para poder ayudarte a comprenderlos y manejarlos.




Para que una persona se convierta en cuidadora de otra, se comienza con una crisis y termina cuando se realiza un reacomodo de las actividades y de la relación existente entre ambas.

En la vida de toda persona se presentan diferentes crisis, entendiendo por crisis, según la Real Academia Española de la Lengua, “un cambio profundo y de consecuencias importantes en un proceso o una situación, o en la manera en que estos se aprecian”

Vale la pena destacar varias partes de esta definición.

Cambio profundo o de consecuencias importantes. Al hablar de cambio profundo se refiere al interior de la persona afectada, sobre todo en su psique. Colocándolo en el ámbito del cuidado podemos inferir que por lo menos hay dos personas afectadas, la persona dependiente y la persona cuidadora. Cada una de ellas tendrá una crisis diferente, que evolucionará a distinto ritmo y que, sin embargo y sin pedirlo, será co-dependiente una crisis de la otra.

El siguiente elemento de la definición que tenemos es que habla de “la manera en que estos se aprecian”, esto conlleva necesariamente una subjetividad por parte de quién está atravesando la crisis. Volvemos al conflicto de que cuando se habla del cuidado, siempre hay, por lo menos, dos personas, con dos puntos de vista diferentes y, aunque uno de ellos es el que necesitará ayuda, el otro será quien se la brinde y no se puede, ni debe enfocar esta situación bajo el único reflector de la persona en necesidad de cuidados.

Aquí es en donde radican las diferencias profundas que se van generando a lo largo del proceso de cuidados; que existen dos personas, pero durante la crisis, las luces se ponen únicamente sobre una de ellas, invisibilizando desde el inicio a la otra parte de este binomio indisoluble.

En la medida en que, tanto la persona dependiente como la persona cuidadora puedan escuchar lo que la otra tiene que decir, y decir lo que se siente; en esa medida podrán tener una vinculación sana y beneficiosa para todas las partes.

Sucede que, por ejemplo, nace un niño/niña con una discapacidad, o con varias. En ese momento la principal crisis la transitan sus padres; pero esos niños, conforme vayan creciendo vivirán diferente crisis, desde lo físico a lo emocional. Como se puede ver, hablamos de situaciones francamente complicadas, que para tratar comprenderlas tenemos que fraccionarlas; de esta manera parecería que podemos tener algo de comprensión o entendimiento de cada uno de esos pequeños pedacitos y, tal vez, podemos disminuir la angustia y ansiedad que nos producen.

Hablemos de qué los diferentes tipos de crisis que existen.

Comenzar por decir que toda crisis genera una sensación de pérdida de control emocional para poder hacer frente a la misma.

La realidad es que las personas, ante una situación nueva (crisis), regresamos “a lo aprendido anteriormente “ a buscar la forma en la que podemos enfrentarlo. En la crisis sucede que en el “almacén” de aprendizajes no existen referentes que nos permitan afrontar esta situación, por lo que se genera es una gran angustia y ansiedad, hasta que nos damos cuenta de que podemos superarlo, que tenemos “herramientas” de afrontamiento que nos serán de gran utilidad para poder superar esta situación, de una u otra forma.

Las crisis son temporales por lo que las personas, normalmente, terminamos adaptándonos a la nueva circunstancia, de una forma sana o con mucho sufrimiento.

Las crisis se dividen, en términos generales, en dos:

Crisis del desarrollo, que son propias al crecimiento de toda persona; es cuando pasamos de una etapa a otras, desde nuestro nacimiento hasta nuestra muerte.

Las etapas se refieren al desarrollo psico-social, como por ejemplo el paso de la infancia a la pubertad y a la adolescencia, la crisis de la edad madura, la crisis del envejecimiento. Cada una de ellas conlleva cambios importantes a nivel orgánico, emocional, social. Podríamos decir que “conocemos” cuando suceden y más o menos como ocurren. Se pueden “preparar” o no. Tenemos un ejemplo muy claro cómo es la menopausia en las mujeres, en donde hay un rango de años en el que sucede, que a todas las mujeres nos va a suceder y podemos prevenir los cambios orgánicos y emocionales que sabes es muy probable que sobrevengan.

Pues bueno, cómo esto nos sucede a todos, cuando hay un paciente con alguna discapacidad o condición, también va a atravesar las crisis del desarrollo; y ¿qué creen que pase con la persona cuidadora?, lo mismo. ¿Nos damos cuenta que podemos esta hablando que hay una jovencita con discapacidad, que además está cursando la adolescencia y que su cuidadora, por ejemplo, su madre está cursando una menopausia?

Todos estos elementos deben de ser tomados en cuenta para poder comprender cómo se desarrolla esa dinámica familiar.

Crisis circunstanciales

Son sucesos repentinos, que nos toman con absoluta sorpresa, des-estructuran todo nuestro entorno y nuestro interior. Cada persona lo vive de forma distinta.

Como ejemplos de crisis circunstanciales son los eventos naturales como terremotos, inundaciones, incendios; eventos sociales como guerras, inseguridad, asaltos; eventos de la salud, como una enfermedad, una condición al nacer, un diagnóstico…

Estas crisis dependen de la gravedad, del pronóstico, de la evolución, del posible desenlace, del tiempo…

Es una crisis compartida, la vive el enfermo, la vive su entorno. Altera muchas vidas, muchas más de las imaginables.

Cada una de las personas vive su crisis de maneras distintas, porque son diferentes, pero no se debe de menospreciar a ninguna de ellas, porque lo que se ha perdido es el equilibrio en cada una de esas vidas y hasta que no se recupere, de una nueva manera, cada uno estará en un estado de fragilidad.

Lo que normalmente sucede es que se apoya al enfermo, pero no se puede ni debe obviar que todos están atravesando esta crisis.

La buena noticia, es que existen formas de superarlas, de transitarlas acompañados, sostenidos, con el menor daño posible.

¡Para ello, debes pedir ayuda, se vale!

Mientras más fortalecido te encuentres tú, mejor será para quienes te rodean. No importa si eres quién va a recibir cuidados o si eres quien los va a brindar. Busca ayuda, para que tu proceso sea lo menos duro posible.

Te invitamos a que veas este video, en donde te explican qué es una crisis psicológicas, que seguro te será muy clara.




Si necesitas ayuda, no dudes en ponerte en contacto con nosotros en la pestaña ¿Quiénes somos?


Autora: Lucía Yolanda Burgos Uriarte

#SoyVoluntarioCEFODEH

Derechos de autor.

Referencias Bibliográficas:

Casas, Gerardo (1997) Teoría e intervención en crisis individual y familiar. Colegio de Trabajadores Sociales de Costa Rica.

Siegel y otros (1990) Intervención en crisis por los profesionales de la salud. Slaikeu, Karl. Intervención en crisis. Manual para prácticas de investigación. Ed. Manual Moderno. México

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