El envejecimiento soñado

“Nadie puede saber por ti. Nadie puede crecer por ti. Nadie puede buscar por ti. Nadie puede hacer por ti lo que tú mismo debes hacer. La existencia no admite representantes”.

(Jorge Bucay)


La realidad, no sólo en México, sino en el mundo entero, es que la población envejece, que cada día los adelantos médicos han prolongado la vida, de una manera acelerada y parecería que el tiempo nos alcanzó sin estar lo suficientemente preparados para pensar en la calidad de vida que merecemos quienes envejecemos. Los avances no han sido proporcionales en cuanto a los adelantos médicos y las condiciones sociales que permitan que las Personas Mayores puedan vivir más y mejor.


Actualmente hay una serie de términos para catalogar el envejecimiento, según sus características y lo llamamos, activo, productivo, sano, saludable o patológico, exitoso; finalmente todos estos términos (excepto el patológico) lo que buscan es ayudar a que las Personas Mayores conserven, a través de los años, una mejor calidad de vida, una sensación de bienestar y una preservación de su autonomía.


Hay una serie de realidades que debemos tomar en cuenta sobre el envejecimiento:


1. Las capacidades físicas van disminuyendo con la edad.

2. Hay un proceso de enlentecimiento natural.

3. Los riesgos de tener enfermedades crónicas degenerativas aumente conforme aumenta la edad, así como una posible discapacidad.

4. La familia nuclear (padre-madre e hijos) se transforma y generalmente permanece el matrimonio o uno de los integrantes, por lo que la soledad es un riesgo latente con la edad.

5. El envejecimiento tiene “cara de mujer”, ya que las estadísticas nos indican que en el 2050 la mayoría de Personas Mayores serán mujeres.


Estas son únicamente 5 características de una problemática compleja que se nos presenta con el hecho del envejecimiento, y de ahí los intentos por subir los niveles de calidad de vida de este sector de la población.


Al referirnos al envejecimiento activo, la definición nos indica que “es el proceso de optimización de las oportunidades de salud, participación y seguridad con el fin de mejorar la calidad de vida a medida que las personas envejecen”


Ahora, entendamos lo que significa estar activo; esto no quiere decir que las personas realicemos actividades que no nos brindan satisfacciones, únicamente por el hecho de “hacer cosas”. La actividad debe de tener un sentido, un objetivo y en esta distinción entran los conceptos de participación social, económica, cultural, espiritual y cívica.


Generalmente pensamos en actividad como la realización de algún ejercicio para mantenernos “activos”. Es verdad que la práctica de ejercicios es muy benéfica para toda persona, pero debe de ir acompañada de una gama de actividades que nos brinden oportunidades de un envejecimiento activo integralmente.


De acuerdo a la experiencia profesional, sabemos que una persona que deja de hacer alguna actividad, cualquiera que ésta sea, difícilmente podrá recuperar dicha habilidad.


Entonces, he aquí una serie de recomendaciones básicas para conservar, durante el mayor tiempo posible la autonomía, la actividad con sentido y por lo tanto un envejecimiento lo más saludable posible.


1. Mientras podamos valernos por nosotros mismos, en cualquier actividad, hagámoslo.

2. Cuando necesitemos ayuda, practiquemos la humildad, y recurramos a los demás para que nos apoyen.

3. Realizar ejercicio regularmente, siempre con el visto bueno del médico tratante.

4. Tener amigos, frecuentarlos. Aumentar nuestras redes sociales asistiendo a actos religiosos, culturales, sociales. Esto nos permite alejarnos de la soledad y reforzar lazos que nos ayudarán conforme pase el tiempo.

5. Renovar y reforzar los lazos familiares, con nuestros hijos, nietos, hermanos y familia extensa.

6. Tener una alimentación acorde a lo que el médico nos indique, para poder fortalecer las áreas que lo necesitan.

7. Seguir al frente de nuestra vida, tomar las decisiones, mantenernos responsables de nosotros mismos, saber que en organigrama de nuestra familia, seguimos siendo padres y madres de nuestros hijos y abuelos de nuestros nietos.

8. Mantenernos activos mentalmente, cognitivamente; esto es, asistir a cursos que nos representen un reto, aprender nuevas cosas, jugar ajedrez, sudoku, memoria, leer y reflexionar sobre lo que leemos, platicar y discutir con nuestro entorno sobre nuestros puntos de vista. Esta parte es tan importante como el ejercicio físico.


La fórmula que yo propongo para tener un mejor envejecimiento es:

Ejercicio físico + Actividad cognitiva + Aumento o conservación de las relaciones sociales + Participación con la familia + Autonomía (en la medida de nuestras capacidades)


Recordemos que: “Es más fácil conservar la integridad que recuperarla cuando se pierde” (Thomas Paine)


Autora: Lucía Yolanda Burgos Uriarte

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