¿Por qué cambia tanto mi estado de ánimo cuando cuido?

La realidad es que los cambios en el estado de ánimo tienen diferentes razones y, en ocasiones, se potencian mientras realizamos nuestra labor como cuidadores.




Nuestra actitud ante los cuidados y nuestra determinación a prestar éstos adecuadamente al tiempo que cuidamos de nuestro bienestar suponen uno de los pilares sobre los que se asienta los cuidados exitosos.


Una actitud positiva, dispuesta a resolver los problemas y a afrontar las dificultades, así como la determinación de ser buenos cuidadores de nuestro familiar y de nosotros mismos son las posturas y actitudes recomendadas para afrontar la carga y las dificultades propias de los cuidados.


Sin embargo, no siempre es fácil mantener esta actitud y pensamientos positivos. Es frecuente que entre los cuidadores aparezcan pensamientos que juegan en contra de su bienestar y de su salud, al tiempo que dificulta realizar adecuadamente las tareas propias de los cuidados.


Cuando aparecen pensamientos que no se corresponden con la realidad objetiva y, además, aparecen de forma constante u obsesiva estamos hablando de pensamientos erróneos, que nos provocan un elevado malestar y no nos colocan en una situación idónea para tomar decisiones y actuar adecuadamente.


Los factores que influyen en la aparición de pensamientos erróneos son:

  • La propia dificultad y exigencia de los cuidados.

  • La auto-exigencia sobre la calidad de los cuidados.

  • Las preocupaciones por el futuro de nuestro familiar y el nuestro.

  • La incertidumbre.

  • Bajos estados de ánimo.

  • Falta de apoyos para prestar los cuidados.

  • Sobre carga y exigencia excesiva.

Los síntomas que provoca la aparición de pensamientos erróneos incluyen:

  • Tristeza.

  • Preocupaciones intensas y recurrentes.

  • Estados frecuentes de mal humor prolongado.

  • Enfados sin motivo aparente.

  • Sensibilidad elevada ante problemas poco importantes.

  • Sentimientos de culpa.

  • Insatisfacción con nuestra labor de cuidadores.

Consejos para afrontar los pensamientos erróneos:

  • Estar alerta ante cómo nos sentimos. Si sabemos que pueden aparecer, los detectaremos con prontitud cuando lleguen.

  • Toda ayuda que podamos recibir es necesaria. No deje de pedirla si cree que la necesita.

  • Expresar cómo nos sentimos ayuda a aliviar la intensidad de estos problemas. Podremos hacerlo con amigos, familiares o profesionales.

  • En ocasiones, ante un sentimiento provocado por una situación concreta, alejarnos de la situación nos permitirá relativizarla y evaluar la importancia real de ésta.

  • Contrastar los pensamientos y sentimientos con la realidad de la situación.

  • Ser excesivamente exigentes con nosotros mismos juega en nuestra contra. Exijámonos en la medida que podamos responder. Abandonemos las demandas excesivas.

  • ¿Por qué nos sentimos culpables? ¿No estamos cuidando bien a nuestro familiar? Entonces sintámonos contentos y satisfechos por la gran labor que estamos realizando.

  • Cuanto más apoyo recibamos en nuestras tareas, menores serán los sentimientos y pensamientos negativos y mejor nuestro estado de ánimo. Todo apoyo que podamos recibir es imprescindible.

  • El ejercicio físico y la actividad es muy importante para afrontar estados de esta naturaleza.

  • Descansar adecuadamente.

Artículo de: www.SerCuidador.org.es

Cruz Roja Española e IMSERSO




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Coordinadora de Proyectos Gerontológicos Centro Universitario Incarnate Word A.C. 

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Coordinadora de Proyectos Gerontológicos Patronato Cuajimalpa I.A.P.

Colaboradora en 

Smart Speakers 

Asesora en Gerontología en OKEIRO

Colaboradora

Mente en Forma

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