Triste vs Deprimido. Qué es lo que me ocurre.

Ambos términos son diferentes, así como es distinta la forma de afrontarlo. En este artículo te damos algunas pistas para que conozcas la diferencia y pongas manos a la obra.



Hoy en día es muy común decir a las personas que están deprimidas, como sinónimo de tristeza, preocupación, melancolía. La realidad es que quien padece realmente, depresión está atravesando una situación patológica difícil.


Para hablar de depresión, esta debe ser diagnosticada por un médico y reunir ciertas características tanto de síntomas como de su duración en el tiempo.


Si creemos que estamos pasando por algo que desconocemos, lo mejor que podemos hacer es acudir a un médico para que nos atienda.


Ahora, si de lo que hablamos es de la tristeza natural que conlleva el proceso del envejecimiento, entonces vamos a adentráramos en ello.


El envejecimiento trae consigo una serie de pérdidas naturales. Podemos comenzar con la vista que da las primeras muestras de estar menguando a parir de los 40 años, pero en ese momento de la vida no le damos mucha importancia, hasta que no toma gravedad. Pero la pregunta es: ¿por qué no le damos importancia a la pérdida progresiva de la vista?


A los cuarenta años, estamos en plenitud de facultades, o al menos es lo que nos repiten constantemente. La fuerza física se conserva razonablemente, nuestros hijos están saliendo de la infancia o en plena adolescencia o juventud, el ánimo continúa para realizar actividades... No tenemos tiempo para nada, ni para pensar que estamos perdiendo la vista.


La respuesta es, entonces, ESTAMOS OCUPADOS Y ACTIVOS.


Conforme envejecemos, dejamos de hacer cosas, comenzando por las que no nos gustan, y posteriormente hasta por las que nos gustan, porque las fuerzas no son las mismas.


Hay un término en la logo-terapia llamado la HIPERREFLEXION. Este es un acto que hacemos todas las personas en algún momento de la vida, pero su manifestación más clara es durante una enfermedad. A lo que se refiere es esta auto-observación constante sobre cualquier cambio, ya sea de ánimo o físico.


Sucede porque no hay otra actividad más importante para la persona que observar su evolución, es por ello que es muy fácil de distinguir en la enfermedad.


Pongamos el ejemplo de un resfriado en una persona mayor. Quizás comience con flujo nasal e irritación de garganta. Si esta persona no tiene mayores actividades, se "cuidara" el resfriado con mucha mayor atención, cuidando su alimentación, llevando un registro de su temperatura, de la cantidad de veces que ha estornudado y tosido, como son sus excreciones, etc.


Este tipo de actitudes se complican cuando las enlazamos con las emociones. Si además de la enfermedad que ejemplificamos, la persona se siente sola, lo más probable es que la percepción de la enfermedad empeore así como el sentimiento de soledad y abandono.


En la medida en la que nos concentramos en nosotros mismos y nos alejamos de los demás y de la actividad, cualquier emoción o enfermedad se percibe como peor.


Lo mismo pasa con la sensación de tristeza que muchas veces puede acompañar al envejecimiento, en la medida que nos dejemos atrapar por ella como única razón de vivir, en esa misma medida iremos empeorando.


¿Qué hacer para "combatir" dicha tristeza?


Lo primero es conservar la mayor cantidad de actividades y movimientos que tenemos. Tender las camas, cocinar, hacer la compra, salir de casa, entre otras, hay que conservarlas el mayor tiempo posible, aunque nos lleven un esfuerzo.


Tener la humildad de reconocer cuando necesitamos de ayuda y pedirla.


Un ejemplo muy común es el uso del bastón, cuando se mal entiende el uso de esta ayuda. Tener un paso firme y un soporte como es un bastón utilizado a tiempo, puede prevenir de caídas que pueden llevarnos a una dependencia permanente por una caída.


Conservar las relaciones con la familia, pero, sobre todo, con los amigos, con personas que nos han acompañado durante el trayecto de la vida y que están viviendo los mismos cambios que nosotros.


Seguir siendo útiles a uno mismo y a los demás, encontrar la forma de hacerlo, sin importar el tipo de limitación que tengamos, debemos de seguir sintiéndonos dignos y amados.


CONCLUSIÓN


Si nos sentimos mal y no encontramos explicación para el desánimo o una serie de manifestaciones orgánicas que nos acontecen y afectan BUSQUEMOS UN DIGNOSTICO Y AYUDA MÉDICA.


Si ya te diagnosticaron es MUY importante no desatender una depresión que fue diagnosticada.


De no ser así, pensemos que vida es un ciclo, tenemos un principio y un fin en este mundo. Por lo tanto, cada etapa de esta vida es tan hermosa e importante como la anterior, por lo que el enfoque que debe dársele es exactamente ese.


Podemos vivir hasta nuestro último momento agradecidos y siendo ejemplo, o podemos morir, muchos años antes de nuestra muerte física, convirtiéndonos en una carga y también un ejemplo pero malo.


Esta es nuestra decisión y es una decisión de vida.

5 vistas0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo