Los sentimientos de culpa que se viven durante el cuidado

Cuando cuidamos de alguien parece que constantemente hay sentimientos de culpa. Siento que no hay suficiente por mi familiar, por mi familia nuclear, pero también me enojo por no poder hacer lo que necesito para mi y cuando lo hago, considero que soy una egoísta. Así se mueve el péndulo de las emociones durante el cuidado.


Los sentimientos de culpa

Los sentimientos de culpa son muy frecuentes entre los cuidadores, aunque en cada uno de ellos pueden aparecer por motivos distintos.

Podemos tener sentimientos de culpa porque:

  • Creemos que podemos dar más de lo que estamos dando.

  • Creemos que nuestro familiar se merece más atenciones de las que prestamos.

  • Cuando dedicamos tiempo a nosotros mismos.

  • Por decisiones que hayamos adoptado.

  • Por querer huir de los cuidados y de nuestro papel como cuidadores.

  • Por haber reaccionado mal ante alguna situación.

  • Por discusiones y conflictos que hayan sucedido con el familiar cuidado o en el entorno familiar.

  • Por descuidar otras obligaciones para prestar los cuidados al familiar.

  • Porque nuestro familiar con dependencia nos exige demasiado.

El malestar emocional y los problemas de salud son otras consecuencias inmediatas de la culpa. El gasto de energía focalizado en sentimientos de culpabilidad que experimenta una persona con estos sentimientos es muy elevado. Es, efectivamente, un sentimiento muy dañino y destructivo que no nos permite apreciar nuestra calidad y capacidades como cuidadores, no permite ver la mejoría que puede experimentar nuestro familiar como consecuencia de nuestros cuidados y no nos permite sentirnos satisfechos con la labor que estamos realizando.

Consejos para entender y afrontar los sentimientos de culpa:

  • Es recomendable aceptar nuestros sentimientos. Es común que experimentemos culpa y aceptarlo con serenidad es el primer paso para poder realizar modificaciones en las situaciones que nos la provocan.

  • Aceptar la culpa con serenidad implica reconocer que es un sentimiento que no nos hace bien y que puede tener consecuencias en nuestro estado emocional y psicológico.

  • Es recomendable identificar por qué nos sentimos culpables y ante qué situaciones. En ocasiones, la culpa es sólo el envoltorio bajo el que se encuentran multitud de sentimientos más profundos. Conocerlos es conocernos mejor a nosotros mismos y estar más preparados para actuar ante ellos.

  • Preste atención a cómo expresa y experimenta sus responsabilidades con los cuidados. Preste atención cómo emplea las palabras "debo", "podría hacer", "debería hacer", etc. quizás nuestra auto-exigencia sea demasiado elevada.

  • Si determinadas situaciones o comportamientos nos generan culpa, debemos ver si podemos modificarlos. Modificarlos implica determinación por mejorar y nos otorgará un mayor grado de control sobre estas situaciones.

  • Contrastar nuestro rol ideal de cuidadores con el cuidador que somos y somos capaces de ser. Quizás nuestro ideal sea inalcanzable.

  • Expresar como nos sentimos es un bálsamo para nuestro estado emocional. Los familiares y amistades son un buen apoyo.

  • Ser comprensivo con uno mismo es importante. En muchas ocasiones somos nuestro pero juez.

  • Si nos resulta imposible vencer los sentimientos de culpa, podemos acudir a un profesional.

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Artículo de:

www.SerCuidador.org.es

Cruz Roja Española e IMSERSO

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Coordinadora de Proyectos Gerontológicos Centro Universitario Incarnate Word A.C. 

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Coordinadora de Proyectos Gerontológicos Patronato Cuajimalpa I.A.P.

Colaboradora en 

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Asesora en Gerontología en OKEIRO

Colaboradora

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