¿Siempre es bueno ayudar al otro?

Culturalmente hemos aprendido que ayudar al otro es intrínsecamente bueno, pero ¿si yo te dijera que no siempre es así? En éste artículo ahondaremos en esta idea.


Normalmente, las personas tenemos una tendencia a ayudar a quien consideramos desvalido en alguna circunstancia específica en la vida.


Se nos ha enseñado que ayudar es, intrínsecamente, bueno y, por lo tanto, consideramos que todo tipo de ayuda debe ser agradecida porque su finalidad es el bien del otro.

En términos generales podríamos decir que así es. Pero la realidad nos enfrenta con que, no siempre la ayuda que brindamos, tiene la acogida esperada y por lo tanto nos enfadamos con quienes no nos agradecen.


La verdad es que la relación de ayuda debe de ir en función de las necesidades del otro, las cuales serían expresadas de forma clara. Pero cuando interviene la interpretación de las necesidades, es cuando las situaciones se complican.


Ayudar, lleva implícita la palabra responsabilidad.

Ayudar significa brindar los elementos necesarios para que el otro cumpla un objetivo y que la responsabilidad es de ese otro.

Si nosotros decidimos qué es lo que la otra persona necesita, sin detenernos a preguntarle, nuestra ayuda seguramente no será tan eficaz y adecuada.


Por lo tanto sigamos estos sencillos pasos:


1. Preguntemos a la otra persona si necesita de nuestra ayuda.

2. Preguntemos qué es lo que necesita y de qué forma podemos ayudar.

3. Si está dentro de nuestras posibilidades, ayudemos; si no es así, indiquemos por qué no podemos hacerlo y no nos sintamos culpables.

4. Si nuestra ayuda no es necesaria en ese momento, mantengámonos alejados.

5. Si en verdad esa persona necesita la ayuda y no quiere aceptarla, tratemos de reflexionar con ella explicando las razones y llamando a la conciencia.

6. En caso de que nuestro familiar esté impedido para el razonamiento, deberemos actuar en su beneficio.


Alguien, en algún momento me dijo esta frase muy coloquial pero muy real, que les comparto.


“Si te piden, das; si te llaman, vas y si no, te quedas en donde estás”


Autora: Lucía




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